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la Protección de las libélulas

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LA PROTECCIÓN DE LAS LIBÉLULAS
La vorágine expansionista y acaparadora del hombre, la construcción de infraestructuras, el uso de plaguicidas, la contaminación, el cambio climático...influyen en la conservación de las especies silvestres y afectan, sin duda, a animales tan dependientes del medio como las libélulas.

 

LA PROTECCIÓN DE LOS ODONATOS

 

            Las Autoridades Medioambientales de los países europeos, cada vez más, abogan por la protección y preservación de sus respectivas Biodiversidades; estas medidas proteccionistas, además, suelen contar con el beneplácito y la aprobación de sus ciudadanos así como de entidades sociales y políticas.

 

            Las medidas proteccionistas son aplicadas a todos los Reinos Naturales, pero las acciones para su protección son, en la mayor parte de los casos, para los vertebrados, salvo honrosas excepciones en unas pocas especies de mariposas. En España, por ejemplo, se destinan la mayor parte de los presupuestos para el lince ibérico, águila imperial, oso pardo y quebrantahuesos. Los fondos inyectados a la protección de invertebrados son residuales o nulos (“Pyrgus sidae. Igualmente con fondos del LIFE CAA, se han adquirido los terrenos de donde se ubica la única colonia conocida en Extremadura, desde el año 2006, la única gestión que se realiza es para su conservación, incluyendo la vigilancia para evitar expolios, ya que su captura está totalmente prohibida”:

http://ec.europa.eu/environment/life/project/Projects/index.cfm?fuseaction=home.showFile&rep=brochure&fil=Artroprodos_Extremadura_Jornadas.pdf ).

 

            En esas medidas proteccionistas y poniendo de nuevo el ejemplo de España, resaltaré el “Libro Rojo de los Invertebrados de España. En las acciones, poco que destacar.

 

            Las causas o razones pueden ser varias:

 

            1.- el “valor” de un lince o un oso no puede compararse con el de un Parnassius apollo (mariposa) o una Macromia splendens (libélula);

 

            2.- la “mala prensa” que los insectos poseen debido a su estatus de plaga o de miedo/odio ancestral (de ahí el nombre de Caballitos del Diablo para algunas libélulas);

 

            3.- su poca especialización natural, salvo excepciones como la mariposa Maculinea nausithous, el escarabajo Rosalia alpina o las libélulas Oxygastra curtisii y Coenagrion mercuriale.

 

            Es por estas razones por las que la protección en el caso de los invertebrados en general y los insectos en particular, reside fundamentalmente en la preservación de sus hábitats: aquellas zonas donde los insectos llevan a cabo su ciclo vital: puesta, nacimiento, crecimiento, alimentación, procreación y muerte.

 

            En el caso de las libélulas, los hábitats principales residen en las zonas con agua: turberas, aljibes, charcas, lagunas, embalses y lagos y regatos, arroyos, riachuelos y ríos. Las Administraciones públicas financian a las comunidades de regantes para canalizar y cubrir de hormigón los cauces de las grandes acequias, afluentes y entubar otras estructuras menores, lo que revierte en la eliminación de esos regatos y canales de riego donde especies como Coenagrion mercuriale desarrollan su actividad biológica (especie protegida por el Convenio de Berna, Directiva Hábitats e incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas con la categoría de “Especie de interés especial” y en el anexo II del Real Decreto 1997/1995). Por ese motivo han desaparecido kilómetros y kilómetros de los carrizales y herbazales que surcaban antaño las vegas y que acogían interesantes comunidades de Odonatos. Otro problema añadido es el de las concentraciones parcelarias que abren drenajes y modifican los cursos de agua, tanto superficiales como subterráneos.

 

Únicamente haciendo hincapié en la protección o realizando un uso adecuado y cabal de estas zonas húmedas, llegaremos a una eficaz preservación de los Odonatos:

 

-         controlando los vertidos contaminantes y realizando una gestión adecuada y correcta de las plantas depuradoras;

-         desarrollando un sistema de riegos eficaz para evitar el adelanto del estío en los cauces fluviales;

-         evitando la eliminación de las charcas ancestrales o su desecación así como de los regatos y canales de riego;

-         cuidando y preservando las aguas freáticas durante la consecución de obras e infraestructuras.

 

En otro orden de importancia, podemos situar el uso de fitosanitarios; he dicho “el uso” aunque debiera haber escrito “el mal uso”: no podemos aspirar a eliminarlos porque sabemos, mal que nos pene, que son necesarios para asegurar una mínima rentabilidad agrícola, pero sí que la gestión de los mismos pudiera ser mejor:

 

            1.- haciendo uso del mínimo aconsejable, porque en este caso no más es mejor;

            2.- utilizando los productos específicos en su concentración adecuada para cada situación.

 

Además, debemos tener en cuenta que todos los restos de los fitosanitarios utilizados son empujados por las lluvias a la tierra que, ya por filtración, ya por arrastre, llegarán siempre a las zonas de desarrollo de los Odonatos: las aguas superficiales.

 

 Las libélulas, en dos de sus fases biológicas (larva y adulto) se alimentan de insectos de los denominados plaga: mosquitos (las larvas en su fase acuática y los adultos) y micro y macrolepidópteros. La depredación sobre otros insectos es brutal y continua, realizando una regulación completamente natural (biológica) sobre estos dañinos insectos. Podemos decir sin temor a equivocarnos que las libélulas son unos de los mejores insecticidas ecológicos que existen.

 

¿Seríamos capaces de cuantificar la ingente cantidad de insectos nocivos para el hombre que una eclosión de miles de Sympetrum fonscolombii pueden consumir a lo largo de su etapa de adultos? Eclosiones de este tipo he tenido la suerte de contemplar en la Laguna de Pitillas (Navarra) y son varios miles de libélulas las que se pueden observar a mediados del mes de julio y agosto en las orillas de esta laguna.

 

Tenemos que convencernos de que la protección de los sistemas húmedos es tan importante como la del resto de ecosistemas, ya no sólo por conseguir la protección y preservación de las libélulas sino porque, además, estos sistemas biológicos contienen una Biodiversidad que no hallaremos en ningún otro hábitat y el elemento más importante para la preservación de la vida en este planeta: el agua dulce.

 

 

Actualizado ( Jueves, 29 de Octubre de 2009 17:10 )